23 ene 2026

Comparaciones

 ¡Hola de nuevo!

¿Otra vez por aquí?… ¿Tan pronto?me dice y su voz suena cansada, derrotada.

Pues sí, aquí estoy otra vez, de vuelta con más planificación, más mundografía, más dudas y más lloros. Y es que lo de la creación del mundo me trae un poco por el camino de la amargura, hay un montón de cosas que me imagino, pero que parece que no soy capaz de plasmar. Siento que todo lo que quiero puntualizar, explicar o describir, no es exactamente lo que veo en mi mente, cuando quiero exportarlo al papel, o en este caso, a la pantalla. Creo que me faltan palabras, o la conexión entre mi cerebro y mis manos se rompe y estas escriben solo la mitad de la información, no sé. Decidme, por favor, que no estoy loca y entendéis lo que quiero decir.

Ehhh, sss… no, ni idea de que hablas.

Además, a mi cabeza ahora le ha dado por querer compararse, es la locura máxima, con obras que he leído. No tiene ningún sentido, soy totalmente inexperta, hace años que no escribo nada, sé que tengo un montón de cosas que me limitan y que he de aprender, y practicar. Aun así, el estar leyendo un libro de fantasía, una saga en realidad, me hace sentirme más incapaz si cabe. 

No sé si los habéis leído, me refiero a la saga de «Sangre y cenizas» de Rebecca Yarros. 

  

 

No sabía que te iban ese tipo de novelas… —dice con un tonito que no sé descifrar.

No es el tipo de lectura que me gusta, la novela romántica no va mucho conmigo, pero me apetecía volver a la fantasía. Llevaba bastante tiempo leyendo novela negra y quería regresar a mi género favorito. El problema es que la biblioteca de aquí es muy pequeña, encantadora, pero con recursos y espacio limitados, y las novelas de fantasía que no sean para niños son muy escasas. Era esto o regresar al «El hobbit» o a «El señor de los Anillos» y, aunque me encantan, quería algo nuevo. 

¿Sabes que existe e-Biblio, verdad?

No voy a entrar en si es buena o mala (ni sé hacer un análisis, ni una reseña, tampoco es mi intención). Yo misma creía que la dejaría abandonada incluso antes de empezar a leerla. Lo cierto es que, obviando la parte del romance que es bastante predecible (y a veces algo soez, a mi parecer) y algún que otro fallo más, me está gustando. No está entre mis lecturas favoritas, pero sí ha logrado engancharme. 

Lo que más me gusta es el mundo que ha construido, la relación de los dragones con los humanos, la magia con sus limitaciones, las facciones que crea y que, pienso, están bien delimitadas, también cierta ambigüedad en quiénes son los villanos, el pasado de ese mundo… Me da la sensación de que la autora no ha dado excesivos detalles, solo unas pocas pinceladas, y aun así se siente lleno. 

Hay otro libro que leí hace ya unas cuantas semanas y del que envidio su mundo, «Salitre y cenizas» de Carlos Di Urarte, bueno, en realidad lo envidio todo: el mundo, los personajes, la trama, el ambiente que crea, cómo escribe el autor. Todo, ¡TODO! De esta novela sí puedo decir que me ha encantado. Dudo de que no lo conozcáis, pero si ese fuera el caso, no lo dudéis, merece mucho la pena, soy incapaz de ponerle un pero. Carlos retuerce la realidad para crear un ambiente lúgubre, hostil, peligroso y mágico y, a la vez, con esa «vidilla» que yo no logro modelar. Es extraño cómo configura todos esos conceptos, con tintes oscuros, opresivos, al tiempo que deja un resquicio, diminuto, pero que se deja sentir, para la luz, para la esperanza y para una incertidumbre que te atrapa sin que tengas opción a escapar. En fin, lo odio y lo admiro al mismo tiempo.

 

 

¿Por qué el mío no es así? Eso es exactamente a lo que mi cabeza le está dando vueltas sin parar. Tengo un batiburrillo de sentimientos demencial, estoy contenta por estar leyendo libros que disfruto, un poco enfadada conmigo misma por estar bloqueada y no avanzar, envidiosa (no una envidia asesina, ¿eh?) por no lograr lo mismo, me refiero a la construcción del mundo, no a la pasta que habrán ganado, aunque…, y triste porque no sé cómo solucionarlo.

Así que aquí estoy, frente a la pantalla, sin saber qué hacer y con un caldito de pollo calentito entre las manos, que si no inspira, al menos reconforta.

Pretendía continuar con la planificación, pero no me siento con fuerzas para volver a enfrentarme a este mundo. Seguiré con la lectura y mientras me lamento por mi ineptitud. 

Que os vaya bien. ¡Hasta la próxima! 

21 ene 2026

Construir un mundo

¡A las buenas! 

Increíble, esta es la tercera entrada del blog y aún no me he dado por vencida. Seré sincera, no soy una persona muy constante, así que cuando se me ocurrió la idea de comenzar esto pensé que escribiría una o dos entradas como mucho y luego lo abandonaría, pero aquí sigo, dando la tabarra. 

Hurraaa. Qué afortunados somos… —agita un pompón con desgana.

 

La palabra «sarcasm» escrita con fichas del «Scrabble»

 

He estado un ratito trasteando con la planificación y me he tomado un descanso para contar qué es lo que estoy haciendo ahora, y también para llorar un poquito, la verdad. Creo que venir aquí a llorar se va a convertir en mi nuevo pasatiempo.

Como he dicho, sigo con la planificación, más concretamente con la creación del mundo, lo que en todos lados leo como worldbuilding, pero que yo voy a llamar mundografía, que me resulta más sencillo. 

Estoy intentando crear todo un escenario donde ubicar a los personajes y todo lo que les va a ocurrir, pero por el momento me resulta vacío. Sé que en la entrada anterior dije que podía sumergirme en el ambiente y perderme por cada rincón, eso es cierto, pero también es cierto que, a pesar de todos los detalles, no lo siento vivo. 

No sé cómo explicarme mejor, la sensación es de estar dentro de un decorado de cartón y papel pintado. Los personajes se mueven, pero los habitantes y el ambiente se mantienen estáticos, como esperando para no estorbar. ¿Me entendéis?

¡Pero si no te entiendes ni tú! —dice frustrada.

He creado cada población y a sus gentes, quiero ver cómo viven, qué hacen, a dónde van, con quién hablan, pero no hay nada que me indique que están vivos, solo están ahí, planos y grises. Tengo la impresión de estar moviendo a los personajes por un tablero de parchís.

He imaginado los bosques, los ríos, mares y lagos, pero no logro que las aguas fluyan, ni que el viento las agite, no hay peces saltando, insectos sobrevolándolos o animales acercándose a beber, está todo quieto y es terrible.

No sé si es solo mi cabeza, si se debe a mi inexperiencia o si me falta algo concreto y esencial que no veo. ¿Cómo voy a poder encontrar la solución si no sé dónde está el problema? 

No me malentendáis, me gusta lo que estoy construyendo, solo que siento que no está completo, le falta «vidilla». Cabe la posibilidad de que cuando comience a escribir la aventura y los personajes interactúen con otras gentes, con lo que les rodea, mi percepción cambie, eso espero al menos. ¿Qué se va a esperar de una historia si la propia autora no es capaz de sumergirse en ella?

Estoy muy perdida. ¡Socorro! 

 

La silueta de un caballero confuso parado frente a un poste con diferentes direcciones

A todo esto, y perdonadme que cambie de tema, me ha surgido una duda: ¿sería conveniente hacer un mapa de por dónde se van a mover los personajes? 

Porque he estado viendo algunos y son chulísimos, pero no sabría cómo hacerlo. Y no solo por darle la forma, tampoco cómo colocar las ubicaciones en su sitio. En mi cabeza los personajes viajan en línea recta, un lugar, después otro y más tarde el siguiente, claro que no lo describiré así, pero tengo esa imagen dibujada en la mente.

He probado a crear uno usando páginas gratuitas y alguna aplicación, pero el resultado ha sido penoso, no por los programas, sino por mi poca pericia, por supuesto.

Voy a ver si encuentro solución a mi estancamiento respecto a la construcción del mundo, o haré como hago siempre: dejarlo de lado por el momento y esperar que venga la inspiración, si es que le apetece. Ya os contaré. 

Hasta la próxima entrada. 

 

18 ene 2026

Planificar, mis primeros pasos

¡Buenas!

Primera entrada (sin contar la de presentación) y primeros lloros. ¡Viva! 

Planifica tu historia/novela. Ese es uno de los primeros consejos dirigidos a personas que quieren iniciarse en el fascinante arte de la escritura y es justo lo que he hecho. Bueno, más o menos.

 

Una libtera abierta y la mano de alguien, que no se muestra, con un boligrafo escribiendo algo
 

Antes cuando me ponía a escribir cualquier relatillo lo hacía sin preparar nada, simplemente escribía las cosas que se me iba ocurriendo, sin más. Supongo que era eso que llaman una «escritora» de brújula, aunque yo me bautizaría como «escritora» que no tiene ni idea.

¡Uy! Seguro que eran buenísimos…comenta y percibo en sus palabras una nota sutil de sarcasmo.

Sin embargo, cuando comencé a trabajar en este proyecto fue un caos tremendo porque contaba con demasiados elementos: personajes, criaturas, paisajes…, y era imposible recordarlos todos. Ese es el motivo por el que comencé a visitar blogs destinados a escritores novatos y a leer algunos libros sobre el tema; en e-Biblio hay unos cuantos.

Y que diferencia cuando comencé a aplicar esos consejos, fue como ver un rayo de luz abriéndose paso entre las ramas de los árboles en un bosque antes oscuro y tenebroso.

¿Estás segura de que quieres escribir? Tal vez deberías dedicarte a otra cosa, no sé, a pintar conchas, por ejemplo.

Poner orden al revoltijo de ideas que se agitan y se mezclan sin ton ni son por esta mente, me ha permitido crear un «mundo» más verosímil y, creo que, interesante, alrededor de la historia. Voy a decir que es una parte del proceso que estoy disfrutando muchísimo, planificar me gusta mucho más de lo que hubiese pensado.

Soy capaz de, cerrando los ojos, sumergirme en los diferentes escenarios, recorrer los caminos, admirar los paisajes y observar a los habitantes. He podido crear una historia más general, donde sucederán las aciones, los conflictos, donde florecerán amistades, donde se romperán corazones y se llorarán perdidas. Inventar cada aspecto, cada detalle por diminuto o insignificante que parezca, está resultando una delicia. Incluso recordarlo mientras escribo esta entrada me resulta placentero. Quien diría que este gozo se convertiría en un problema.

Admitiré que tanta planificación, tanta idea ligada con otra, tanta invención, se me está yendo de las manos.

—¡Increíble! ¿Cómo puede pasarte eso a ti?

 

Mujer con los hombros levantados en signo de confusión  

 *Nunca pilla los comentarios sarcásticos.

 

Me he centrado tanto en buscar información de todo tipo, en mostrar cada peculiaridad, en explicar las razones de cualquier cosa, en inventar orígenes y principios y en inventariar todo lo que pertenece al mundo, todo lo que rodea a la historia, que me he olvidado de planear la historia. 

¿Una muestra? Tengo una lista de nombres listos para usar en caso de que necesite crear un nuevo personaje, probablemente sean más de doscientos, nombres de diferente origen, de diferentes tiempos, de diferentes significados. Tengo otra de apellidos, aunque es más corta. Una con nombres para lugares, pueblos, regiones, bosques, comercios… Una lista con profesiones, otra con más de cien insultos antiguos, una con animales y criaturas, una más para religiones, una para dioses y otra más para razas… . ¿No hace falta que siga, verdad?

Pero, ¿estás loca?

Que diréis: mujer, tiene sus ventajas, si necesitas, por ejemplo, crear un personaje nuevo, en lugar de destrozarte las neuronas buscando un nombre, vas a la lista, eliges uno y listo, rápido y sencillo (¡mis coj...!). 

Bueno, tal vez no sea del todo inútil, pero ¿y las listas de recetas antiguas?, ¿o la de plantas y flores y sus propiedades?, ¿o la de gemas y sus significados?, ¿o la de leyendas, mitos y supersticiones que probablemente no voy a usar…? Es una maldita locura, lo confieso, pero cuanto me estoy divirtiendo.

Creo que a este paso, la planificación se me va a hacer eterna, temo que nunca termine y nunca me ponga a escribir. 

Como ya he dicho antes, el mayor problema es que no estoy planificando la historia concreta que quiero escribir, que es en lo que en realidad debería centrarme. Tengo alguna cosa, conflictos, objetivos, motivaciones de algunos personajes, incluso he logrado ligar las diferentes tramas en algún punto, eso sí, está cogido por los pelos. 

Algo bueno, creo: sé cómo empieza la historia y como va a acabar, parece poco, pero es un punto desde el que partir, eso creo. Lo que me resulta complicado, y supongo que por eso lo voy retrasando, es todo lo del medio. Unir las tramas, que he tenido que cambiar y reducir en varias ocasiones, que ocurran cosas trascendentes que me lleven hasta el final que quiero, no solo que los personajes vayan de un lugar a otro, eso es lo que no consigo hacer.

¿Será que no sabes planificar?, o ¿qué, en realidad, no tienes clara la historia?  

Ambas, probablemente. También he pensado que he querido ser demasiado ambiciosa, creando algo demasiado grande, complejo, que no sé manejar. No sé si seré capaz de simplificarlo, ser lo suficientemente consciente de todo lo innecesario, concretar, dejar de perderme en un mundo creado a mi medida y centrarme. 

Iré ahora a ver si logro arreglar un poco ese desaguisado, tengo la planificación como la habitación de cuando era adolescente, todo tirado de cualquier manera, todo mezclado, sin saber que es lo que sirve y lo que no. Mi orden necesita más orden.

Cruzad los dedos por mí. ¡Adiós!

¿Por donde empiezo?

¡Hola! 

Os doy la bienvenida al blog de la duda eterna, de las ideas inconexas y de los sinsentidos más variados, en el que quiero compartir mi proyecto de escritura.

—¡Nadie quiere saberlo!

Decidí comenzarlo como una especie de diario donde exponer todas las dudas, que no son pocas, las frustraciones, que me desquician, y los problemas que van surgiendo, que yo misma creo, en mi miserable intento de convertirme en «¿escritora principiante?».

Mi nombre es Lluci y no tengo muy claro qué es lo que estoy haciendo y mucho menos si estoy haciendo algo bien (así, en la vida en general). Eso es todo, no creo que el resto de cosas que forman mi ser: gustos, preferencias o aficiones, sea de interés para alguien, si fuera así, pregunta, tal vez pueda responder, tal vez no. 

—¡Antipática!

 

Niña sacando la lengua y asomandose entre dos árboles.

 

¿Y por qué un blog?
 
    Pues porque no tengo a nadie a quien le interese escuchar esta turra, y necesitaba un lugar donde descargar la frustración y el desánimo. Además, cabe la posibilidad, muy remota, de que alguien pase por aquí, lea mis desvaríos, se apiade de mí, y comparta conmigo una idea, un consejo o una simple palabra de ánimo. También acepto regañinas y capones, si eso me ayuda a ordenar la mente y a centrarme.

 
¿Qué es lo que intento escribir? 
 
    Una historia (de fantasía) que lleva rondando por mi cabeza algún tiempo. El problema: mi total desconocimiento de cómo abordar el asunto para que no resulte un bodrio aburrido, incomprensible y sin sentido. 

¿Qué tengo hasta ahora? 
 
    Poco, la verdad. Una idea que ha ido creciendo; al principio solo quería escribir un relato de un par de páginas, y se me ha ido de las manos. También he planificado y organizado algunos puntos. Es aquí donde surge esa cantidad ingente de dudas (tengo muchas más acerca de como redactar la historia, por supuesto, pero esos serán problemas para el futuro).
 

¿Cómo se me ocurrió?

    Todo comenzó viendo una partida online de rol, una muy divertida y con un humor un tanto absurdo e ingenuo, casi infantil, y tuve la necesidad de inventar una aventura así para mí, para esa vida imaginaria en la que la magia existe, todo es sencillo y nunca ocurre nada malo. 
La primera idea fue así: escribir sobre las idas y venidas de un grupo de aventureros inexpertos que quieren resolver un pequeño desaguisado que ellos mismos han causado. Simple, no debería ocupar más de un par de páginas. 
Con el tiempo, la historia creció y dejó de ser tan descabellada e inocua. No quería perder la inocencia de los personajes, pero el asunto que debían resolver era más serio. A la aventura se sumaron nuevos personajes, desaparecieron otros, la trama se complicó y aparecieron otras secundarias. Y, sin darme cuenta, había creado todo un mundo con historia propia, con creencias, leyes, pueblos y razas distintas… . Ahí comenzaron mis problemas. 

 
Pero, ¿has escrito algo alguna vez?
 
    De hecho, sí. Hace 200 años, cuando era niña y durante mi adolescencia, me entretenía escribiendo relatos y cuentos (bastante tontos) que dejaba leer a mis amigas y a mi padre, el único que compartía mi afición por la escritura y también por la lectura. No significa que se me diera bien, claro. 
En algún momento dejé de hacerlo, perdí la costumbre o simplemente me cansé. Aun así, siempre he tenido alguna que otra historia rondándome por la cabeza que me he guardado para mí, que nunca he pasado a papel. 

  

Librito con la forma del sol hecho con cartulina, folios grapados y rotuladores. Interior del librito, aparecen dibujos de lunas soles y estrellas hechos por una niña sin mucho talento artístico.

*Este fue un cuento que escribí cuando estaba en primaria y que aún conservo. 

Es horrible, lo sé.

 

Con esta última historia (aventura la llamo) siento que han vuelto las ganas de escribir. No sé si la compartiré, eso ya lo decidiré más adelante, pero quiero verla escrita, me gustaría mucho y quisiera hacerlo lo mejor que pueda. 
 

He leído libros sobre escritura de diferentes autores, sigo a varios blogs y a autores en redes que dan consejos de escritura, de planificación, de estilo, etc., además de un montón de herramientas que deberían ayudar. He intentado seguirlos lo más rigurosamente posible y, aun así, todo me resulta complicado, un completo caos. Estoy atascada y es por eso que decidí comenzar este blog.
 
—A mí me parece más un intento de retrasar el ponerte a escribir.

—¡En absoluto! ¿Qué sabrás tú? —miro hacia otro lado.

—¡Apúntate a un curso de escritura! —dijo alguien (mentira).

—Me gustaría, pero aquí una sufre un poquito de ansiedad social (sí, en online también) y, además, la situación no está muy allá —lloro en pobre.

—Y ¿todo lo que escribes va a ser así de tonto? — hace una mueca de desagrado.

—Tenlo por seguro —afirmo sonriendo de forma bobalicona.

 
*Cierto, los diálogos tampoco se me dan bien.


—Y bueno, en lugar de perder el tiempo aquí, ¿no crees que deberías seguir informándote, practicando, seguir con la planificación, etc.? 

—Debería, pero también necesitaba un desahogo y, por el momento, aquí no molesto a nadie, eso espero.
 
Tengo la esperanza de que, exteriorizando todas esas dudas, encuentre la forma de resolverlas. 

Supongo que ya se verá.