¡Buenas!
Primera entrada (sin contar la de presentación) y primeros lloros. ¡Viva!
Planifica tu historia/novela. Ese es uno de los primeros consejos dirigidos a personas que quieren iniciarse en el fascinante arte de la escritura y es justo lo que he hecho. Bueno, más o menos.

Antes cuando me ponía a escribir cualquier relatillo lo hacía sin preparar nada, simplemente escribía las cosas que se me iba ocurriendo, sin más. Supongo que era eso que llaman una «escritora» de brújula, aunque yo me bautizaría como «escritora» que no tiene ni idea.
—¡Uy! Seguro que eran buenísimos… —comenta y percibo en sus palabras una nota sutil de sarcasmo.
Sin embargo, cuando comencé a trabajar en este proyecto fue un caos tremendo porque contaba con demasiados elementos: personajes, criaturas, paisajes…, y era imposible recordarlos todos. Ese es el motivo por el que comencé a visitar blogs destinados a escritores novatos y a leer algunos libros sobre el tema; en e-Biblio hay unos cuantos.
Y que diferencia cuando comencé a aplicar esos consejos, fue como ver un rayo de luz abriéndose paso entre las ramas de los árboles en un bosque antes oscuro y tenebroso.
—¿Estás segura de que quieres escribir? Tal vez deberías dedicarte a otra cosa, no sé, a pintar conchas, por ejemplo.
Poner orden al revoltijo de ideas que se agitan y se mezclan sin ton ni son por esta mente, me ha permitido crear un «mundo» más verosímil y, creo que, interesante, alrededor de la historia. Voy a decir que es una parte del proceso que estoy disfrutando muchísimo, planificar me gusta mucho más de lo que hubiese pensado.
Soy capaz de, cerrando los ojos, sumergirme en los diferentes escenarios, recorrer los caminos, admirar los paisajes y observar a los habitantes. He podido crear una historia más general, donde sucederán las aciones, los conflictos, donde florecerán amistades, donde se romperán corazones y se llorarán perdidas. Inventar cada aspecto, cada detalle por diminuto o insignificante que parezca, está resultando una delicia. Incluso recordarlo mientras escribo esta entrada me resulta placentero. Quien diría que este gozo se convertiría en un problema.
Admitiré que tanta planificación, tanta idea ligada con otra, tanta invención, se me está yendo de las manos.
—¡Increíble! ¿Cómo puede pasarte eso a ti?
*Nunca pilla los comentarios sarcásticos.
Me he centrado tanto en buscar información de todo tipo, en mostrar cada peculiaridad, en explicar las razones de cualquier cosa, en inventar orígenes y principios y en inventariar todo lo que pertenece al mundo, todo lo que rodea a la historia, que me he olvidado de planear la historia.
¿Una muestra? Tengo una lista de nombres listos para usar en caso de que necesite crear un nuevo personaje, probablemente sean más de doscientos, nombres de diferente origen, de diferentes tiempos, de diferentes significados. Tengo otra de apellidos, aunque es más corta. Una con nombres para lugares, pueblos, regiones, bosques, comercios… Una lista con profesiones, otra con más de cien insultos antiguos, una con animales y criaturas, una más para religiones, una para dioses y otra más para razas… . ¿No hace falta que siga, verdad?
—Pero, ¿estás loca?
Que diréis: mujer, tiene sus ventajas, si necesitas, por ejemplo, crear un personaje nuevo, en lugar de destrozarte las neuronas buscando un nombre, vas a la lista, eliges uno y listo, rápido y sencillo (¡mis coj...!).
Bueno, tal vez no sea del todo inútil, pero ¿y las listas de recetas antiguas?, ¿o la de plantas y flores y sus propiedades?, ¿o la de gemas y sus significados?, ¿o la de leyendas, mitos y supersticiones que probablemente no voy a usar…? Es una maldita locura, lo confieso, pero cuanto me estoy divirtiendo.
Creo que a este paso, la planificación se me va a hacer eterna, temo que nunca termine y nunca me ponga a escribir.
Como ya he dicho antes, el mayor problema es que no estoy planificando la historia concreta que quiero escribir, que es en lo que en realidad debería centrarme. Tengo alguna cosa, conflictos, objetivos, motivaciones de algunos personajes, incluso he logrado ligar las diferentes tramas en algún punto, eso sí, está cogido por los pelos.
Algo bueno, creo: sé cómo empieza la historia y como va a acabar, parece poco, pero es un punto desde el que partir, eso creo. Lo que me resulta complicado, y supongo que por eso lo voy retrasando, es todo lo del medio. Unir las tramas, que he tenido que cambiar y reducir en varias ocasiones, que ocurran cosas trascendentes que me lleven hasta el final que quiero, no solo que los personajes vayan de un lugar a otro, eso es lo que no consigo hacer.
—¿Será que no sabes planificar?, o ¿qué, en realidad, no tienes clara la historia?
Ambas, probablemente. También he pensado que he querido ser demasiado ambiciosa, creando algo demasiado grande, complejo, que no sé manejar. No sé si seré capaz de simplificarlo, ser lo suficientemente consciente de todo lo innecesario, concretar, dejar de perderme en un mundo creado a mi medida y centrarme.
Iré ahora a ver si logro arreglar un poco ese desaguisado, tengo la planificación como la habitación de cuando era adolescente, todo tirado de cualquier manera, todo mezclado, sin saber que es lo que sirve y lo que no. Mi orden necesita más orden.
Cruzad los dedos por mí. ¡Adiós!